Sin calendario para ser distinto
Como dice una amiga mía, en textuales palabras – “Final de año? No, sólo la continuación de la vida. ¿Cómo era la vida antes de la aparición del primer calendario? Sólo eso: la vida, un suceso de eventos que hilvanados por el sol y la luna se transformaban en la realidad que cada persona vivía. Una consecuencia de la suma de pequeñas y grandes decisiones de cada día. La vida, es eso: yo la diseño. Yo la elijo. Yo la pinto. Nadie es responsable por lo que voy creando excepto yo misma y mis pinceles... Yo elijo mi Modelo...y decido cómo lo haré. No hay espacio para las quejas, las excusas infantiles ni tampoco lugar para deslindar sobre los hombros de otros lo que a mí me compete decidir. Depende exclusivamente de mí, depende de a quién estoy enyugada y por medio de qué lo estoy. No soy una víctima. La vida es simple. 'La vita è bella' "... -Reservando las últimas palabras de Marlene para un final pensante te diría:
El hombre es tripartito: espíritu, alma y cuerpo, este ultimo visible y conocido por todos, muchos le hacen un culto, pero al final se muere; el alma ese cumulo de emociones y acciones orientadas por la voluntad de hacer o no hacer. Muy fluctuante se maneja por lo que sentís (todo lo que vivís hoy puede ser parte lo que se define como acciones del alma) Esta no muere. Y por último el espíritu que solo lo llena Dios con su Espíritu Santo y es lo que hace al hombre verdaderamente libre, aunque paradójicamente es "esclavo de Dios" inentendible para el devoto al ateísmo. Este último (el espíritu) es el principal, busca llenarlo con la presencia de Dios, las otras partes no completan al hombre ni lo hacen feliz en plenitud.
El espíritu tampoco muere, sino que vuelve a quien lo dio y le pertenece.
Que decir sino que la vida no depende de un calendario para ser distinta, sino de animarse a cambiar, aunque ello implique ir contra-corriente.
…En esto consiste la vida eterna, en que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quién Tú enviaste..."
Feliz continuación de Días, que no es poco decir a los que aprecian y agradecen estar vivos.
Marlene Dorigoni
Andrés Gómez

















